En los últimos años se están produciendo cambios significativos en la vida de las personas que preocupan al conjunto de la sociedad: la degradación del medio, el alto índice de violencia, el consumo indiscriminado, la discriminación de las personas por razones de raza, sexo, etc. Al mismo tiempo que los distintos países asisten al auge de los nacionalismos, a un aumento de la conciencia de identidad étnica y a la homogeneidad interna frente al exterior, las sociedades son cada vez más pluriétnicas y más multiculturales. Pues tal como lo establecen las Cartas Magnas, Latinoamérica es biodiversa, multiétnica y pluricultural. Esto nos ha obligado a mirar fuera y a la vez dentro, con nuevos ojos. Así pues, la diversidad cultural es una cuestión que va cobrando, cada vez, mayor importancia, por lo que parece obligado atender a ella desde una perspectiva similar a la de los llamados Temas Transversales Curriculares. En este sentido, un tema de estas características debe estar contemplado en los respectivos proyectos educativos institucionales al objeto de que su tratamiento impregne toda la vida de la institución escolar.
Hay muchas formas de abordar en la escuela la diversidad cultural, pero sin duda un acercamiento esencialmente rico es el de trabajar sobre las manifestaciones culturales que se expresan en el carnaval, que los niños y las niñas conocen o pueden aportar gracias a que lo viven junto a sus padres. Siendo el carnaval una fiesta de tradición popular que se remonta siglos atrás, es un acontecimiento que tiene lugar una vez al año, una fiesta en la que participan grandes y chicos. Desde la escuela se debe aprovechar el interés de niños y niñas por el carnaval y trabajarlo de forma integral. Así, la época de carnaval supone una fecha para trabajar contenido del currículo de muy diversas formas. Bien puede trabajarse como centro de interés, como unidad didáctica, como proyecto de trabajo, como acontecimiento que tiene lugar en toda la institución educativa con participación de todos los actores de la misma.
Bajo esta mirada holística del carnaval, de los contextos aportes y depositarios de la tradición, surge la necesidad de articular el carnaval con la educación, generando currículos alternativos a través de un proceso de formación integral que conciba una práctica pedagógica investigativa que coadyuve el fortalecimiento de la identidad cultural a partir de la diversidad, el desarrollo de proyectos de vida en sociedad, la proyección de la experiencia creativa colectiva e individual de la sociedades y su interacción comunitaria. La articulación entre carnaval y educación, forma un tejido epistémico que integra contenidos y prácticas sociales en su estructura curricular.
El carnaval como proyecto de vida comunitaria, aporta fundamentos conceptuales, estrategias didácticas y metodológicas que el actual contexto de la globalización exige para enfrentar los grandes retos del desarrollo de la región.
EL CARNAVAL
Ivanov en su artículo "La teoría semiótica del carnaval como la inversión de opuestos bipolares", afirma que la principal característica de las distintas manifestaciones del carnaval es la presencia y dinámica de actitudes que buscan el equilibrio y la unificación de dos polos opuestos en la unidad, es decir, la deconstrucción de parejas binarias jerárquicas. Bajtín (1991) por su parte, plantea el problema de la carnavalización (entendida como la influencia del carnaval en los distintos géneros literarios), desde tres argumentos: a) El carnaval es toda una amplia visión de mundo, persistente desde tiempos inmemoriales. Esta percepción según Bajtin (1991) se opone a la seriedad oficial, "monológica y dogmática, engendrada por el miedo, enemiga del devenir y el cambio y que tiende a la absolutización del estado existente de las cosas". Por ello, la percepción carnavalesca con su alegría en los cambios y su "feliz relatividad", rompe todas las cadenas, pero sin la más mínima huella de nihilismo, y de este modo aproxima el hombre al mundo y a los hombres entre sí. b) Otra cuestión es el reconocimiento que hay que hacer de la influencia (y hasta de la determinación) que el carnaval ha tenido sobre los géneros literarios. Desde los diálogos socráticos, hasta la "corriente menipea" que desemboca en la novela moderna, pasando por el cuento fantástico, la literatura (especialmente la que pertenece, según Bajtín, a la corriente dialógica) ha estado dispuesta a absorber esa relatividad feliz del carnaval, no sólo como temática, sino, sobre todo, como principio estético. c) Pero, la risa del carnaval, si bien sigue haciendo parte de la estructura literaria de los géneros modernos, se ha venido ensordeciendo. Y esto constituye un peligro, pues si algo garantiza la risa carnavalesca es que no deja enredar la expresión en las tentaciones de la absolutización, el anquilosamiento o la seriedad monológica.
Ahora bien, el Carnaval es un ordenador eminentemente estético. Es decir (que) su esencia es lúdica, sensorial y pedagógica. El carnaval es la toma de la ciudad por la risa y la máscara. Una risa que no es un gesto de diversión sino el más subversivo desafío a la seriedad del poder y su visión de la vida como tiempo del ahorro, la contención y la acumulación. Máscara, porque quiebra la estabilidad de la identidad individual potenciando la experiencia comunitaria. Se trata es de comprender este "ordenador" dionisiaco, proxémico, sensual. Y de comprender cómo esta esencia puede articular la construcción de formas de ciudadanía, de estructuras de convivencia en la cotidianidad.
El Carnaval nació con el juego, como génesis de la fiesta, pero también es un encuentro colectivo con las más diversas formas de pensar, de decir y de actuar, con un propósito compartido de aportarle a la construcción de una ciudadanía extrovertida en la risa, el canto y el bullicio. Pero más importante que el espíritu festivo es el "reconocimiento del otro", fundamento principal de una sociedad democrática y plural. En él se conjugan la cultura popular en su diversidad de manifestaciones: artes escénicas y musicales, artes plásticas y literarias, imagen y coreografía, religiosidad popular y filosofía, lúdica y pedagogía, bromatología y oralidad… Quien vive el carnaval inventa/construye/crea mundos nuevos a través de la murga, la comparsa, la palabra, el disfraz, la máscara, la carroza, el juego. La esencia del Carnaval es el juego, jugar es hablar de otra manera, porque en el juego no se trata de aniquilar al adversario sino de incorporarlo en la dinámica del mismo juego.
De esta forma, el Carnaval de Negros y Blancos, se ha convertido en la expresión cultural más representativa y el más importante territorio de paz del suroccidente colombiano, pues su celebración se realiza en cerca de un centenar de municipios pertenecientes a los departamentos de Cauca, Valle, Putumayo, Huila, Caquetá y Nariño, teniendo su más alto desarrollo en Pasto, el lugar de referencia y punto de encuentro de regiones, epicentro de la vida social, económica, cultural y política del suroccidente del país. Con sus potenciales reconocidos como el turismo sustentado en su diversidad geográfica y una rica biodiversidad. Se considera su posición estratégica por su relación entre los andes, la cuenca del pacífico y la amazonía (andino-pacífico-amazónico). Es punto de confluencia de todas las expresiones culturales de la región. Existen instituciones educativas y culturales que giran alrededor de los productos culturales del carnaval y durante su realización bajan los índices de violencia. En época del Carnaval se disminuye la violencia y se intensifica los niveles de comunicación de la sociedad. Se desvanecen las diferencias raciales, sociales y políticas, dando paso a la imaginación popular. Además, es el mayor punto de acercamiento, solidaridad y encuentro con respecto a la diferencia y tolerancia de los habitantes de la ciudad, sus inmigrantes (desplazados) y la región.
En el largo y lento proceso de constitución de la expresión artística y popular del Carnaval de Negros y Blancos, se incorporan los distintos elementos fundamentales de las culturas: indígenas, europea y afroamericana y contemporánea, hasta formar su propio ethos. Por eso los componentes del carnaval son: El indígena precolombino, ritualidades agrarias y cósmicas: al inti (sol), a la quilla (luna), al cuichig (arcoiris); el europeo: teatro, personajes, iconos y costumbres (carrozas, reinados); y el afroamericano: la marimba, el cununo, la guasá, la tambora, el currulao y el juego de la "pintica", el "juego caricia" como lo llama la historiadora Lydia Inés Muñoz Cordero. Los cuatro eventos centrales del Carnaval se desarrollan así: Desfile del Carnavalito, Desfile de la Familia Castañeda, el Juego de Negritos y el Juego de Blanquitos.
La fiesta indígena perseguida durante la conquista y parte de la colonia, se mantiene en la clandestinidad para luego reaparecer "oficialmente" mezclada a las celebraciones religiosas y de orden político según lo determina el gobierno imperante. El teatro indígena, la danza y la música cobran su raigambre ancestral. La cultura hispana aporta instrumentos musicales como la chirimía, así como las bases en el desarrollo del teatro regional, mediante la representación de los autos sacramentales, escenas y pastorales, que conjugarían hasta originar la aparición de los "carros alegóricos" o carrozas, máxima expresión del arte popular y del Carnaval de Negros y Blancos. La cultura afroamericana enriquece con su música, su danza, sus cantos de libertad, su lucha, sus formas de trabajo como la "cuadrilla" queda parte integrante de la tradición en el "juego de negritos". El Carnaval de Pasto, como hecho cultural admite un proceso de profundo sincretismo en la región suroccidental de Colombia, que se relieva en el panorama nacional como la única que conserva una expresión cultural de raigambre popular como el más genuino homenaje a las etnias africanas, indígenas y europeas, omnipresentes en nuestro ser indoamericano.
El impacto cultural, social, económico y político del Carnaval, se hace visible de la siguiente manera, a nivel local: fortalece el imaginario cultural y la identidad del Nariñense; aglutina diversos actores y sectores de la sociedad; el espacio del Carnaval es público y se convierte en el lugar donde convergen diversas clases sociales y culturas diferentes; permite espacios de libre expresión y participación a través del juego; facilita el acercamiento, la motivación, la aceptación del Otro y la tolerancia respetando la diferencia; genera oportunidades de empleo transitorio a través de la venta de productos (sombreros, ruanas, antifaces, camisetas, cosméticos, talco, serpentinas, material para carrozas), alimentos y servicios de hotelería, transporte y turismo; establece buenos canales de relación y comunicación entre el Estado y la Sociedad. A nivel Nacional e Internacional: facilita el acercamiento con otras regiones del país y del mundo; enriquece la expresión multicultural del país; logra el reconocimiento y supervivencia de la cultura Nariñense en todas sus manifestaciones; aporta valores para la construcción social. El Carnaval de Negros y Blancos se hace presente en la aldea global.
EL CARNAVAL COMO PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL
Históricamente el concepto de Patrimonio de la Humanidad ha estado asociado a lo material y monumental. Mitos, leyendas, lenguas, celebraciones rituales, música popular y todo lo que compone la tradición oral, creencias y costumbres, hoy se han incorporado a una de las categorías del Patrimonio Cultural, el cual se divide en Patrimonio Tangible y Patrimonio Intangible. A su vez, el Patrimonio Cultural es una de las categorías de Patrimonio de la Humanidad, junto al Patrimonio Natural y al Paisaje Cultural, concepto que viene a conjugar lo monumental con lo natural.
El interés en el concepto de patrimonio intangible ha crecido en todo el mundo y se ha puesto de manifiesto plenamente en la UNESCO desde mediados de los años 1990, concediéndole cada día más importancia a la valoración del patrimonio cultural intangible como una manera de, por un lado, rescatar la diversidad cultural de los pueblos y, por otro, construir una paz basada en el respeto a esas identidades. En este concepto se engloban los aspectos más importantes de la cultura viva y de la tradición. Sus manifestaciones son amplias y diversas, ya se refieran a la lengua, las tradiciones orales, el saber tradicional, la creación de cultura material, los sistemas de valores o las artes interpretativas. El patrimonio intangible, junto al tangible, permite consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural.
Podría definirse el patrimonio intangible como el conjunto de formas de cultura tradicional y popular o folclórica, es decir, las obras colectivas que emanan de una cultura y se basan en la tradición. Estas tradiciones se transmiten oralmente o mediante gestos y se modifican con el transcurso del tiempo a través de un proceso de recreación colectiva. Se incluyen en ellas las tradiciones orales, las costumbres, las lenguas, la música, los bailes, los rituales, las fiestas, la medicina tradicional y la farmacopea, las artes culinarias y todas las habilidades especiales relacionadas con los aspectos materiales de la cultura, tales como las herramientas y el hábitat.
Asimismo, en numerosos países ha aumentado la sensibilización respecto a la necesidad imperiosa de actuar para salvaguardar y promover sus formas singulares de expresión cultural. De una manera significativa, este tipo de actuación enriquece la diversidad cultural en todo el mundo. El patrimonio intangible, como fuente de creatividad, contribuye a su vez a la diversificación de la creatividad contemporánea. De hecho, su valor concreto en lo que respecta a cada localidad especifica es objeto de un reconocimiento cada vez más generalizado, como reacción frente al fenómeno de la globalización.
Ahora bien, los dos principales planteamientos respecto a la salvaguardia del patrimonio cultural intangible consisten en: (a) transformar éste en una forma tangible, y (b) mantenerlo vivo en su contexto original. El primero exige la realización de tareas de documentación, investigación, registro y archivo, y su objetivo es garantizar la existencia perpetua de este tipo de patrimonio. Como dice la sabiduría popular: "En América Latina, anciano que muere es una biblioteca que desaparece...". Con el segundo planteamiento se pretende mantener vivas las expresiones culturales inmateriales mediante el fomento de su revitalización y la transmisión entre generaciones. De este modo, se ofrece reconocimiento e incentivos a los custodios del patrimonio (transmisores, actores y creadores de diversas expresiones culturales). No sólo para preservar, sino también para mejorar sus habilidades y su capacidad artística. Es por ello que a fin de revitalizar las culturas populares tradicionales, la UNESCO anima a las distintas administraciones a ofrecer incentivos a los grupos culturales, las comunidades locales y los profesionales de la cultura inmaterial, en forma de reconocimientos oficiales, protección jurídica, disposiciones especiales en materia de asistencia sanitaria, deducciones fiscales o subvenciones. Asimismo, insta a las administraciones a introducir la cultura inmaterial en los planes de estudios educativos y a promover festivales, concursos y programas en los distintos medios de comunicación.
En efecto, en el Numeral 1 del Artículo 2 de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, firmada el 17 de octubre de 2003, se define "patrimonio cultural inmaterial" como los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. En el mismo numeral 1, se dispone que se tendrá en cuenta únicamente el patrimonio cultural inmaterial que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible. En el Numeral 2 del mismo artículo se establece que el "patrimonio cultural inmaterial" se manifiesta en particular en: a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; b) artes del espectáculo; c) usos sociales, rituales y actos festivos; d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; e) técnicas artesanales tradicionales. El Numeral 3 del Artículo 2º de la misma Convención, define "salvaguardia" como las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial, comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión -básicamente a través de la enseñanza formal y no formal- y revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos.
En relación a la Salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial en el plano nacional, el Artículo 14, el cual se refiere a Educación, sensibilización y fortalecimiento de capacidades, la Convención dispone que cada Estado Parte intentará por todos los medios oportunos: a) asegurar el reconocimiento, el respeto y la valorización del patrimonio cultural inmaterial en la sociedad, en particular mediante: i) programas educativos, de sensibilización y de difusión de información dirigidos al público, y en especial a los jóvenes; ii) programas educativos y de formación específicos en las comunidades y grupos interesados; iii) actividades de fortalecimiento de capacidades en materia de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, y especialmente de gestión y de investigación científica; y iv) medios no formales de transmisión del saber; b) mantener al público informado de las amenazas que pesan sobre ese patrimonio y de las actividades realizadas en cumplimiento de la presente Convención; c) promover la educación sobre la protección de espacios naturales y lugares importantes para la memoria colectiva, cuya existencia es indispensable para que el patrimonio cultural inmaterial pueda expresarse.
Al respecto, la Ley 706 de Noviembre 26 de 2001, por la cual el Congreso de Colombia declaró el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto como Patrimonio Cultural de la Nación, reconoció la especificidad de la cultura nariñense y ordenó la construcción de escenarios adecuados para la realización del carnaval y de todo evento callejero de tipo cultural, así como, la construcción y adecuación de escuelas folclóricas que sirvan de apoyo a las expresiones auténticas del carnaval. Años después de la promulgación de esta ley, se construyó la obra de cemento, la Plaza del Carnaval, sin embargo una década después, no se han construido y adecuado las escuelas del carnaval que ordenó la Ley 706.
Sin embargo, en la Matriz de problemas, objetivos, estrategias y metas del proyecto de ley presentado y sustentado en el Congreso de la República, se establecieron como problemas urgentes a soluciones, los siguientes: a) insuficiencia de recursos económicos asignados al carnaval; b) deficiente reconocimiento nacional de las manifestaciones culturales de la región, especialmente el Carnaval de Negros y Blancos; c) carencia de estudios urbanísticos para proyectar la construcción del escenario para el carnaval; y d) carencia de un proyecto educativo permanente que garantice los procesos pedagógicos y artísticos del carnaval. Ahora bien, en cuanto a los objetivos prioritarios, se determinaron los siguientes: a) garantizar recursos económicos suficientes para crear y dotar un gran escenario del carnaval, que recupere zonas en deterioro, que dinamice la construcción, mejore el paisaje urbano, y sea el lugar permanente para el encuentro la diversión y la cultura; b) gestionar el reconocimiento cultural de las expresiones culturales y principalmente lograr la declaración de Patrimonio Cultural para nuestro Carnaval; c) premiar y reconocer de una manera justa el esfuerzo permanente de nuestros artesanos; d) desarrollar un estudio técnico urbanístico para localizar y construir el escenario del Carnaval; e) consolidar el proyecto de la escuela y cátedra del Carnaval; y f) efectuar la ampliación y adecuación del Museo del Carnaval.
En 2007, el Ministerio de Cultura mediante Resolución 1557 de Septiembre 24 de 2007, declaró el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional, y ordenó la elaboración del plan de protección, acción, revitalización, salvaguarda y promoción. Dicho plan debe estar articulado con los siguientes campos y respectivos aspectos del Plan Nacional de Cultura 2001 - 2010, impulsado por el Ministerio de Cultura en el marco de la Ley General de Cultura (Ley 397 de 1997): Campo de Creación y Memoria: a) reconocer y fortalecer la creación, la producción y la investigación cultural, así como las formas inéditas de expresión; b) propiciar procesos de formación que, a partir de los contextos y procesos de investigación, fomenten la creatividad y la apropiación creativa de las memorias; c) propender por la dignidad social y económica de los agentes del sector en los diversos campos de la creación, la producción, la investigación y la gestión cultural; d) democratizar las oportunidades de disfrute y goce de las expresiones culturales; e) promover el uso creativo y la apropiación crítica de los lenguajes estéticos, y expresivos en lo artístico; f) fomentar la apropiación creativa de las memorias; y g) recrear y proteger la pluralidad de las memorias. Campo de diálogo cultural: a) promover la expresión, socialización e interacción de las creaciones que favorecen la convivencia ciudadana y la protección del derecho a la vida; b) favorecer el reconocimiento y respeto de las cosmovisiones en la toma de decisiones públicas; c) propiciar y garantizar en condiciones de equidad los medios y escenarios para el diálogo en las culturas y entre las culturas en la construcción democrática de agendas públicas que respondan a los intereses de las colectividades; d) promover el diálogo, el intercambio y la cooperación entre las culturas; e) replantear lo nacional desde el multiculturalismo. Igualmente, en el marco de la Ley General de la Cultura, el plan del carnaval la seguridad social para los actores y gestores culturales del carnaval (Artículos 30 y 31), la profesionalización de los artistas (Artículo 32), la protección de la cultura tradicional y popular en términos de la propiedad intelectual y la protección jurídica contra la explotación de las manifestaciones culturales.
Por otra parte, el Plan Nacional de Cultura 2001-2010, le da un sentido propio a esta idea al afirmar que el Patrimonio Cultural es "el resultado del diálogo permanente entre las memorias colectivas de los diferentes grupos humanos que conviven en el país" y que "El patrimonio tangible e intangible debe constituirse en referencia de identidades dinámicas que permitan diálogos entre ellas y la creación de proyectos de futuro de pueblos y comunidades dentro de la nación." De acuerdo con estas premisas, el Ministerio de Cultura trabaja en la formulación de una Política Indicativa para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. En ésta se reconoce el papel de este patrimonio como garante de la diversidad cultural, como promotor de la creatividad humana y como un elemento que fortalece constantemente los sentimientos de identidad de las comunidades. El objetivo central de la política es fortalecer la capacidad social de gestión de dicho patrimonio cultural para su salvaguardia y fomento como condición necesaria para el bienestar colectivo. Así, la función social de este patrimonio es determinante en los procesos de desarrollo. Sin embargo, la misma naturaleza del patrimonio inmaterial determina su fragilidad frente a los procesos de globalización, razón por la cual debe ser conocido, valorado y protegido por todos los colombianos.
En 2008, se expidió la Ley 1185 de Marzo 12 de 2008 que modificó el Título II de la Ley 397 de 1997 relativo al Patrimonio Cultural de la Nación, estableció el Sistema Nacional de Patrimonio Cultural de la Nación y fijó un Régimen Especial de Protección y estímulo para los bienes materiales que hubieran sido o sean declarados como Bienes de Interés Cultural, así como un Régimen Especial de Salvaguardia y estímulo para las manifestaciones inmateriales de dicho Patrimonio que por sus especiales condiciones, representatividad o riesgo hayan sido o sean incluidas en una Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial.
El hecho de que exista una ley referida casi exclusivamente al Patrimonio Cultural es de vital importancia para el país. En efecto, hoy se reconoce que el Patrimonio Cultural no es estático y que comprende una gran variedad de bienes y de manifestaciones que cambian constantemente debido a su naturaleza y, más importante aún, existe una mayor conciencia sobre el hecho de que este patrimonio es de todos y para todos. Reflejo de ello es la definición de la ley en mención que establece que: "El patrimonio cultural de la Nación está constituido por todos los bienes materiales, las manifestaciones inmateriales, los productos y las representaciones de la cultura que son expresión de la nacionalidad colombiana, tales como la lengua castellana, las lenguas y dialectos de las comunidades indígenas, negras y creoles, la tradición, el conocimiento ancestral, el paisaje cultural, las costumbres y los hábitos, así como los bienes materiales de naturaleza mueble e inmueble a los que se les atribuye, entre otros, especial interés histórico, artístico, científico, estético o simbólico en ámbitos como el plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, linguistico, sonoro, musical, audiovisual, fílmico, testimonial, documental, literario, bibliográfico, museológico o antropológico".
En el Artículo 14° del Decreto 2941 de Agosto 6 de 2009, por el cual se reglamenta parcialmente la Ley 397 de 1997 modificada por la Ley 1185 de 2008, se establece que el Plan Especial de Salvaguardia, "es un acuerdo social y administrativo, concebido como un instrumento de gestión del Patrimonio Cultural de la Nación, mediante el cual se determinan acciones y lineamientos encaminados a garantizar la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial". Entre los aspectos más importantes que debe contener el Plan Especial de Salvaguardia, según el Decreto 2941, se destacan los siguientes: "1. La identificación y documentación de la manifestación, de su historia, de otras manifestaciones conexas o de los procesos sociales y de contexto en los que se desarrolla. 2. La identificación de los beneficios e impactos de la manifestación y de su salvaguardia en función de los procesos de identidad, pertenencia, bienestar y mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad identificada con la manifestación. 3. Medidas de preservación de la manifestación frente a factores internos y externos que amenacen con deteriorarla o extinguirla.
En los numerales subsiguientes del Artículo 14 del decreto en mención, respecto al Plan Especial de Salvaguardia –PES-, se dispone: "4. Medidas orientadas a garantizar la viabilidad y sostenibilidad de la estructura comunitaria, organizativa, institucional y de soporte, relacionadas con la manifestación. 5. Mecanismos de consulta y participación utilizados para la formulación del Plan Especial de Salvaguardia, y los previstos para su ejecución. 6. Medidas que garantizan la transmisión de los conocimientos y prácticas asociados a la manifestación. 7. Medidas orientadas a promover la apropiación de los valores de la manifestación entre la comunidad, así como a visibilizarla y a divulgarla. 8. Medidas de fomento a la producción de conocimiento, documentación de la manifestación y de los procesos sociales ella, con la participación o consulta de la comunidad. 9. Adopción de medidas que garanticen el derecho de acceso de las personas al conocimiento, uso y disfrute de la respectiva manifestación, sin afectar los derechos colectivos, y sin menoscabar las particularidades de ciertas manifestaciones en comunidades tradicionales. 10. Medidas de evaluación, control y seguimiento del Plan Especial de Salvaguardia".
El 30 de septiembre de 2009, la UNESCO inscribió el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La selección de las candidaturas se realizó con base en una serie de criterios entre los cuales figura el de contribuir a dar a conocer el patrimonio cultural inmaterial y a que se tome conciencia de su importancia, contar con medidas de salvaguardia que permitan protegerlo y promoverlo, figurar en inventarios nacionales o regionales y haber sido propuesto con la participación más amplia posible de la comunidad que lo practica así como con su consentimiento previo, libre e informado. Es decir, el Carnaval ya tiene la credencial para presentarse al mundo como una de las fiestas culturales más auténticas de Colombia. La única condición para ser protagonista de este encuentro cultural es el de la lúdica. En una palabra, estar dispuesto a vivir y sentir una fiesta popular auténtica, que ya es perceptible para los cinco continentes. Esta declaratoria es el primer paso para la intervención del Carnaval por parte del Ministerio de Cultura con el fin de lograr su salvación y evitar que la excesiva comercialización asfixie su esencia: su historia y cultura.
EL CARNAVAL COMO EJE TRANSVERSAL DEL CURRICULO
La idea central de esta propuesta es la de tratar de responder los interrogantes que nos hacemos acerca de la relación Pedagogía y Carnaval: ¿De qué manera puede convertirse el carnaval en uno de los contenidos del currículo? Cuáles son los elementos significativos del carnaval que se constituyen en fuente de pedagogía para el currículo? A fin de asegurar que todos los actores entiendan los valores culturales que se deben preservar. De ahí la necesidad de prever programas de formación y de capacitación permanentes que podrían estar a cargo de instituciones especializadas, universidades u otras. Así lo dispone el Numeral 3 del Artículo 2º de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, define "salvaguardia" como las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial, comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión -básicamente a través de la enseñanza formal y no formal- y revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos.
El carnaval está directamente relacionado con el currículo. La educación puede convertirse en fuente de conexión entre el carnaval y los niños/as y jóvenes. Hace falta una pedagogía que apunte hacia la vinculación de lo local, lo latinoamericano y lo universal. Lo anterior tiene que dejarse permear por una visión que asuma la cultura como un punto estratégico en el desarrollo de los pueblos. Desde el carnaval se puede trabajar y cultivar los valores culturales, concebidos en términos dialécticos y cambiantes. El carnaval debe aparecer como un eje transversal de trabajo, no de un/a maestro/a en particular, sino de la institución educativa. Es más, en todos los niveles y grados del sistema educativo debe introducirse de manera consensuada el tema del carnaval.
El currículo como proceso de construcción permanente, participativo, comprensivo e integrador, en esta propuesta, visiona la necesidad de integrar los conocimientos que sobre el carnaval tiene la comunidad, en unos contenidos interdisciplinarios, que viabiliza en el profesor y en los alumnos espacios de aperturas y acceso a nuevas prácticas pedagógicas, en tal sentido que el maestro oriente, comprenda, interprete y aplique transformaciones en su quehacer. No se plantea la creación de una nueva asignatura, simplemente se propone que se apliquen los principios de la transversalidad e integralidad y se asuma la vinculación de todos los contenidos relacionados al carnaval con las peculiaridades de esta fiesta en el contexto local. Este trabajo no puede ser un ejercicio de aula, tiene que servir además para acercar la comunidad y la escuela. Comienza por procesos de capacitación de los docentes en términos de las herramientas básicas del Carnaval, etnohistoria, simbología, elementos constitutivos, memoria cultural, legislación cultural, aprender a hacer los objetos, vestuarios, la puesta en escena, diseño de disfraces, caretas y talleres para desarrollar la creatividad que tanta falta le hace al sistema educativo colombiano. Como una forma de que la tradición no se pierda, en todos los centros e instituciones educativas se debe implementar el proyecto pedagógico El Carnaval en la Escuela, y a los estudiantes entregarles el silabario con la historia de la fiesta y otros módulos.
Implica también una jerarquización de los contenidos en función de los niveles y los grados, de forma tal que desde el nivel pre-escolar se trabajen los contenidos para de esta forma la niñez integre el carnaval dentro de su comunidad de valores. El carnaval desde la educación en valores tendría, entre otros, los siguientes propósitos: valorar las manifestaciones de la cultura de pertenencia, reconocer el carnaval como fuente de múltiples saberes, descubrir las peculiaridades de la fiesta del carnaval, reconocer el carnaval como manifestación cultural del entorno, relacionar la fiesta del carnaval con la educación en valores. Por otra parte, la inclusión en la educación consolida al carnaval desde un sitial preferencial dentro del sistema educativo, abre las puertas al saber popular, otorgándole a la doxa carnavalera en un lugar privilegiado en las aulas.
Por otra parte, conviene aprovechar a los artistas y artesanos que manejan las técnicas básicas para la elaboración de una carroza, un disfraz, una máscara, una comparsa, etc., y estimularlos para que transfieran sus aprendizajes en los centros educativos y sus respectivas comunidades. Desde luego, siempre creando, inventando, construyendo a partir de la matriz fundamental, el Carnaval. Resulta necesario también, fortalecer la formación de los artistas que existen y estimular el surgimiento de otros, de forma tal que afinen sus técnicas e intercambien experiencias.
De igual forma, se debe motivar a los artistas y artesanos para que conformen sus propias escuelas de carnaval de acuerdo a la modalidad que practican: disfraz individual, murga, comparsa, colectivo coreográfico, colectivo teatral, carroza no motorizada, carroza, etc. Estamos en mora de que los artistas y cultores socialicen a la comunidad y en particular a niños/as y jóvenes sus experiencias y saberes sobre el carnaval con el propósito de fortalecer el patrimonio cultural.
Para consolidar el concepto de Carnaval como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en las instituciones educativas de las comarcas en donde se vive el Carnaval de Negros y Blancos, y en todos los grados y niveles, se deben abrir los espacios para la reflexión, sistematización y promulgación del carnaval.
En fin, el fundamento pedagógico de esta propuesta debe descansar en la exploración, conceptualización y aplicación, proceso que permite recuperar los saberes previos, asociarlos con los conceptos, sacar conclusiones y finalmente aplicarlos en el aula, en la comunidad y en la vida misma, construyendo nuevos aprendizajes, pues como dice la sabiduría popular: "El carnaval no solo es para vivirlo sino también para pensarlo". Por lo tanto, un plan de acción para salvaguardar, proteger y revitalizar al Carnaval de Negros y Blancos como espacio cultural afirma y fortalece tanto a las expresiones culturales propias del carnaval como la construcción de un tejido social sano donde la tolerancia y respeto a la diferencia puedan consolidarse.
Por otra parte, los medios de comunicación deben cumplir una labor educativa y pedagógica importante en relación al carnaval dirigida a las nuevas generaciones. Uno de los aspectos más importantes del carnaval es el contacto y las relaciones humanas que el evento fomenta. Es un tipo de comunicación abierta y ramificada, justamente porque es un modelo que rompe completamente con la estructura jerárquica o piramidal que suele preponderar en las sociedades. En otras palabras, rompe con la estricta noción de clases y extractos sociales. Y esto justamente porque el carnaval no se basa en ninguna estructura de poder, ni es producto de un sistema burocrático, institucional u oficial. Todos parecen tener, en un principio, los mismos derechos y la misma posición o status en el contexto del carnaval. Es, asimismo, un sistema que no se constituye de manera ordenada y preestablecida, sino que va creciendo de forma aparentemente caótica con el efecto mismo de la progresiva incorporación de las personas, que se dejan contagiar o envolver en su trama, moldeando de esta forma libre una red.
Otra característica de la comunicación carnavalesca es su condición plurimedial (o, como diríamos en términos artísticos, intermedia). Es decir, es una forma de comunicación interdisciplinar que envuelve el cuerpo y todas sus funciones -la voz y el oído (o el audio), las imágenes y el contexto (la visión), la danza y el ritmo (los movimientos), los textos musicales (el lenguaje)-, todo ello interrelacionado de una manera creativa, activa y fragmentaria, es decir, no lineal. La experiencia del carnaval es, por otra parte, una experiencia ambivalente. A pesar de envolver a cada persona como individuo, no es algo privado, sino que está abierto al mundo y a cualquier persona que desee participar. Para esta integración no existen normas o reglas de acceso, sino que sólo depende de la incorporación y adaptación al juego.
Está claro que el carnaval tiene sus propios criterios y rituales, pero es la integración de todos con todos lo que constituye la esencia misma del acontecimiento. Por consiguiente, aquí estamos hablando de una estructura de comunicación en red. Su ambivalencia se extiende asimismo a otros puntos: en el contexto del carnaval, las personas asumen una doble función: son espectadores y son, a la vez, actores. Como ejemplo Bajtín emplea la noción de "risa", algo inherente al carnaval, que permite describir esa participación ambigua: las personas que participan "dentro" del carnaval son tanto objeto como sujeto de risa. Por un lado, son observadores del espectáculo que sucede, son consumidores de toda la información que circula, pero son también parte integrante de este espectáculo (y de la información) experimentado por todos de forma más o menos sincrónica. Para Bajtín el carnaval, como núcleo de la cultura medieval, "no es la forma puramente artística del espectáculo teatral y, en general, no pertenece al dominio del arte. Está situado en las fronteras entre el arte y la vida. En realidad es la vida misma, presentada con los elementos característicos del juego. De hecho, el carnaval ignora toda distinción entre actores y espectadores. También ignora la escena, incluso en su forma embrionaria, ya que una escena destruiría el carnaval." Estableciendo una analogía con las actuales estrategias telemáticas diríamos que los observadores son usuarios de la red, pero también creadores de esta propia red. Aquí reside la afinidad entre el carácter participativo, activo e interactivo del carnaval y de la red de redes.
Por otro lado, la comunicación cultural, además de abrir puertas, se constituye en un trabajo integral donde se estudia, se analiza y cualifica cada paso que se da en torno a la puesta en escena del Carnaval. Se trata de transmitir el mensaje del Carnaval a cada uno de los públicos que quieren conocer la historia. Esa gestión se ha traducido en posicionamiento de la fiesta popular adentro y afuera del país. La comunicación es y ha sido una pieza esencial en el conocimiento internacional de una región, su historia, su cultura. El Carnaval deja atrás los años de timidez, para dar paso a una fiesta visible, a partir de una relación permanente con los medios de comunicación y la opinión pública. La publicidad, la información gráfica y los contenidos periodísticos deben elevarse.
Estudios sobre la materia, demuestran que la comunicación es una herramienta cultural fundamental en la sociedad del conocimiento y la información. En este sentido, el Carnaval debe impulsar el desarrollo local a partir de su patrimonio lúdico; las fiestas del carnaval deben ser promovidas a otras latitudes con la finalidad de atraer el turismo internacional y promover la cultura local, a través de anuncios espectaculares, inserciones en publicaciones, radio, televisión e internet, entre otras estrategias.
CONCLUSIONES
Algunas de las conclusiones más importantes sobre la relación pedagogía y carnaval a tener en cuenta por parte de artistas, docentes, estudiantes e investigadores:
- Las fiestas deben concebirse como una experiencia pedagógica, en la cual la ciudad investiga, dialoga, recrea, masifica y dinamiza sus conocimientos, imaginarios y símbolos históricos y culturales, expresiones carnestoléndicas y culturales tradicionales y contemporáneas, desarrolla creatividades individuales y grupales, crea lazos institucionales y colectivos, diversifica el sentido crítico ante las rutinas institucionales y la inercia social, y expone el humor crítico y constructivo y la creatividad como elementos centrales del ethos andino-pacífico-amazónico de la comunidad urbana y el sueño colectivo de ciudad.
- Algunas propuestas en educación formal son: la instauración en los planes curriculares de formas alternativas de educar en lo festivo, sin que la aplicación de las normas que regulan la enseñanza se conviertan en una traba, y la institucionalización en todos los establecimientos educativos del Carnaval en la Escuela, son dos de las principales propuestas a implementar en esta etapa del Carnaval de Negros y Blancos declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
- La fiesta es un escenario ideal para que los medios construyan identidades, memoria y ciudad, y promuevan desarrollo. El relato de los nuevos conocimientos históricos y culturales sobre las fiestas, la revaloración de lo popular en la imagen de la ciudad, el uso de los géneros más diversos y de las nuevas tecnologías debe producir una reapropiación del mundo popular urbano. De esta manera, los medios podrían elaborar una de sus mejores agendas para contribuir a reconstruir críticamente el tejido urbano desde los cimientos de la cultura y ofrece una nueva jerarquización de los valores y sentidos de la vida colectiva en la ciudad.
BIBLIOGRAFIA
BAJTÍN, Mijail. Carnaval y literatura. En: revista ECO # 129. Bogotá, enero de 1991. Pgs. 311-338.
CONVENCIÓN PARA LA SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL. UNESCO. París, 17 de octubre de 2003. En: